LABORATORIO PERMANENTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentación

El laboratorio permanente de GMT se presenta como un espacio de entrenamiento e investigación sobre principios y problemáticas del actor-creador. En éste proponemos un recorte, un marco, desligado de la urgencia y necesidad de producir y mostrar algún tipo material, escena u obra. De acuerdo a esto, el laboratorio toma su nombre y se inscribe sin conservadurismos dentro de la tradición iniciada por maestros y maestras teatrales del siglo XX, quienes generaron a través de estos espacios plataformas de conciencia, herramientas y conocimientos que hoy en día consideramos fundamental no sólo preservar, sino también continuar y cuestionar. Pero esto, entendemos, no se puede realizar en la abstracción del mero debate teórico o histórico, sino a través de la puesta en práctica, del pasaje por el cuerpo y la experiencia.
Así, el laboratorio es una forma de repensar de forma colectiva e individual las herramientas que subyacen y son previas a las poéticas. A su vez, siempre refuerza la pelea contra el diletantismo, la parálisis, apostando a la prepotencia de trabajo y compromiso como base y caldo de cultivo de un estado creativo que propicie condiciones de intercambio, asociaciones, encuentros y pequeñas singularidades. Por eso también insistimos en la palabra permanente, apostando la constancia y la intensidad sostenida en el tiempo en vez del intensivo. Y por el último, pensando estas posibilidades en un contexto urbano, con las condiciones, tanto favorables como desfavorables, que propone el trabajo escénico en la ciudad contemporánea. 

 

Objetivos

 

1. Identificar los principios para un actor-creador:


- Equilibrio precario
- Oposición
- Energía en el tiempo
- Energía en el espacio 

 

Buscamos aplicar y transitar dichos principios. Entender cómo es el traslado de una masa amorfa de movimientos, desplazamientos y gestos no definidos, que aún no constituyen una acción, a la acción concreta y el trabajo preciso. Trabajar a partir y en relación a este núcleo duro. ¿Qué asociaciones se desprenden de estos conceptos, que nuevos lugares, que accesos o límites me proponen? ¿Hasta dónde se cumplen? ¿Cómo forzarlos? ¿Se pueden transitar como materia manipulable? ¿Dónde y cuándo la ley, dónde y cuándo la trampa?

2. Profundizar y explorar en las categorías utilizadas por el actor-creador:


- Rítmicas
- Espaciales
- Sonoras
- Plásticas

De esta manera, proponemos distintos ejercicios que focalizan sobre estas categorías, que entendemos fundamentales para el trabajo del actor. Por lo tanto, siempre mantenemos la atención puesta en por qué, para qué y quienes realizan dicha ejercitación, intentando confrontar con el mero virtuosismo gimnástico o la idea de adquirir una habilidad para plasmar directamente en escena.
A su vez, partiendo de ellas se pueden ir abriendo posibilidades de nuevas categorías o subcategorías, que respondan a la necesidades propias del trabajo escénico. Pensándose en pares dicotómicos como, por ejemplo:


- Acción | reacción
- Improvisación | repetición
- Presencia | ausencia
- Desarrollo | potencia
- Impulso | contra-impulso


3. Trabajar en la unidad psicofísica-vocal:

Por lo tanto, como se ha mencionado, el trabajo no apunta a la mera adquisición de habilidades sino a buscar y entender, a través de un trabajo exigente y profundamente corporal, la unidad que lleva a mayores niveles de atención y escucha. ¿Cómo dialoga la acción con el pensamiento, la imaginación y el contexto donde se realiza? ¿Cómo estar presente, en conexión con el acontecimiento y en relación con lo que ocurre? ¿Qué singularidad puedo aportar y proponer a partir de una consigna? ¿Qué batería de fricciones configuran el entramado de un imaginario? ¿qué lugares habilito para que estas partes dialoguen, discutan e interfieran pero sin paralizar o bloquear los impulsos generados?
Proponemos entonces ejercitar un actor-creador que piense en acción, produzca sentidos y sea consciente de sus medios y potencias, dispuesto a la pregunta que abre y rompe con lo mecanizado.
Asimismo, entendiendo que la producción de este actor-creador al que apuntamos se enriquece y se complejiza al transitar procesos de diferentes disciplinas, buscamos incorporar ejercicios de la acrobacia y el canto con el fin de trasponer lo que éstos producen a la acción performática. Los ejercicios acrobáticos nos conectan con la emoción, en su proceso hay riesgo: esto vincula al actor-creador afectivamente con el desafío. El canto implica al cuerpo en algo tanto sonoro como rítmico y espacial, al ponerlo en práctica ejercitamos las variaciones vocales, la memoria auditiva, la voz en el espacio, la escucha. 

 

4. Indagar las relaciones entre cuerpo y lenguaje:

Y, por último, pero no menos importante, el laboratorio y su diálogo permanente con la palabra, los diccionarios. El lenguaje escénico, el de un ensayo o de un entrenamiento, el lexicón utilizado por el grupo. Sin dejar de lado, como conceptualmente estamos imbuidos, tenemos incorporados la cultura, sus cristalizaciones y prejuicios.

¿Cómo la palabra modifica al cuerpo? ¿Como el cuerpo modifica la palabra? ¿Como se ve reflejado en la consigna? ¿Cómo una consigna general se vuelve singular en cada cuerpo? ¿Cómo se habla en un entrenamiento? ¿Cómo aparece la palabra, qué acontece entonces, qué acción ocurre? ¿Qué anclajes se propician? ¿Dónde se fricciona, se juega con el límite del diccionario? ¿Cómo nombramos, a qué llamamos qué cosa? ¿Qué batalla damos en nuestro cuerpo a las cristalizaciones y conceptos mecanizados en nuestro cuerpo?

 

5. Propiciar el estado operativo-creativo:

En este punto sostenemos que este tipo de espacio propicia la ya clásica pero vigente idea stanislavskiana del trabajo del actor sobre sí mismo. Y no sólo, el trabajo, sino el estado adecuado y la condiciones necesarias para llevarlo a cabo. Así, pensamos en la necesidad de que la pregunta, el error y la posibilidad de probar en concreto, tengan su lugar en un marco de confianza e incluso alegría. Entendemos, que en los procesos artísticos los niveles de frustración y necesidad de resultados y soluciones atentan contra la capacidad de experimentar y comprender a qué resultados se llegan y cómo. Explorar tradiciones y novedades, no siempre garantiza los resultados esperados, por eso el estado de calma se vuelve fundamental para apreciar el acontecimiento, aquello que no esperamos, y corrernos de los lugares más seguros y de los caminos ya recorridos tantas veces.

 

Por este motivo, proponemos:

- Trabajar de manera transformadora a nivel humano. Atención y cuidado, con unx y con lxs demás, el espacio, los objetos, el tiempo y los procesos individuales y grupales.
- Procesar en el cuerpo ciertas situaciones que de manera abstracta (racionalizadas) no se llegan a percibir. Propiciar el desarrollo de una “segunda naturaleza”, desligada del trajín y el acelere cotidiano. 
- Recorte en el contexto urbano contemporáneo, ante la imposibilidad de la experiencia de aislamiento y trabajo intensivo. Pensar en la intensidad del encuentro.
- Desligarse de la idea romántica del artista que crea en un espacio aislado, ideal, donde encuentra su “inspiración”. Entender que no tenemos esas posibilidades y generar herramientas para encontrar esos intersticios, en los espacios y tiempos reducidos con lo que contamos, donde poder entrenar y aplicar el estado creativo (una herramienta que se extiende a distintas disciplinas artísticas).
- Entender el límite de cada cuerpo, su ritmo, su bagaje. 

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